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25 Febrero
Lazos en la vida real
Queridos enlazadas y enlazados, ¿¡qué tal están!? Ahora queremos ser más personales. Hoy les compartimos un testimonial de una madrina, Leticia Rivera de Montañez.
Ella, a través de su experiencia, nos hace ver las satisfacciones que el ser parte de Lazos deja a cada uno de los padrinos.
Lo que ha significado en mi vida ser Madrina Lazos
Es difícil en una cuartilla resumir todas las emociones y experiencias que he tenido junto con mi familia, al estar participando en esta encomiable labor que el Programa Lazos emprendió hace ya algunos años; sin embargo, intentaré hacerlo.
| Tengo la enorme fortuna y agradezco a la vida haber sido madre de tres seres encantadores, los que me han llenado de amor, alegría y grandes satisfacciones, además de hacerme sentir emocionada y con una gran responsabilidad al tener que formarles, junto con mi querido esposo y darles las bases para que en lo posible, sean seres humanos plenos, seguros de sí mismos y con valores. Así pues, el poder participar en este programa nos ha dado la valiosa oportunidad de mostrarles a nuestros hijos que existen seres humanos que no pueden tener todos los satisfactores a su alcance y que en su gran mayoría, son pequeñitos que ajenos al hecho de haber nacido en un entorno social, cultural y tal vez político muy difícil, tienen el legítimo derecho y sobre todo INTERÉS por acceder a la educación. |
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Y también, ha permitido mostrarles que existen personas nobles que tienen la capacidad, cualidad y el empeño en ayudar a éstos pequeños a cumplir sus sueños, a través de diversos caminos como en este caso lo es la educación.
Cada carta que me han enviado mis ahijados y ahijadas, cada dibujo, así como las boletas de calificaciones, los compartimos en familia con gran emoción y satisfacción. Yo sé que tal vez ellos no tengan una idea muy clara de lo que signifique el tener estos logros, pues para ellos en su gran mayoría y por su edad, no son muy conscientes de lo que implica tener la oportunidad de prepararse y con ello, tener mejores oportunidades de desarrollo en la vida , tanto en el aspecto laboral, como social e incluso familiar; sin embargo, estoy segura que cuando sean adultos de bien, sabrán que el ayudar a otros es un gran privilegio para el que quiere hacerlo y ellos mismos muy probablemente lo harán de alguna u otra forma con sus semejantes y eso, eso es a fin de cuentas la mejor semilla que se pueda sembrar en el corazón de un niño.
Creemos que cada niño o niña que reciba educación, representa un niño o niña menos en la calle y que con la participación de las personas en este tipo de programas o en otros, nuestra sociedad avanzará un poco más en colaboración con el gobierno, en la difícil consolidación de un país justo y seguro, es decir, democrático y con paz social.
En fin, tal vez suene un poco utópico, pero creo que el deseo mueve montañas y si estos niños lo desean, podrán lograr lo que quieran, así que el ayudarles un poco ahora, significará mucho en su vida.
Agradezco el permitirme expresar algo sobre lo que considero que es un gran valor: el ayudar a los demás.
Les envío un cordial saludo.
Leticia Rivera de Montañez.
NIP 3131
¿Se animan a compartir el mensaje?
¡Hasta la próxima!

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